domingo, 1 de abril de 2007

Otro relato inconcluso, anterior al de la primavera.

CIUDAD DEBAJO DE LA PLAZA

No es una plaza cualquiera. Hay vida como en todas. Vida vegetal, vida animal.No faltan las palomas, ni los perros orinando, ni los ancianos... ni los niños.
Tres niños que son de la ciudad, o del pueblo, porque la cuidad es pequeña. Lo mas apropiado sería llamarlo pueblo, aunque en verano una multitud lo visite. Bueno, mencionés tres niños. Tres niños que caminaban por una de las calles de la plaza, de una de las plazas. Observaron una puerta al borde de la plaza, entre esta y la vereda. A la altura de la calle pero debajo del parque. Parece un habítaculo, se ven dos personas tras la abertura.Ahí se deben guardar carretilla, pala, regadora, los elementos para mantener la plaza linda imaginaron.Tambien debe haber lugar para una mesita, para apoyar cosas como comida. ¿Habrá tele o radio? Los cuidadores deben tomar unos matecitos a la tarde.

Pasó un tiempo para los tres niños, no demasiado, seguían siendo niños. Estaban una tarde en la casa de uno de ellos, aburridos después de la merienda. “Vamos a jugar a la pelota” dijo uno. “Mejor juguemos al TEG” dijo otro. “Juguemos al póker” dijo el tercero. Pero como llovía, no tenían TEG, ni cartas, los niños A, J y P no hicieron ninguna de las cosas propuestas. Comenzaron a hablar del habitáculo que habían visto en la plaza tiempo atrás. “Parecía cómodo, la gente entra parada” dijo A. “¿Habrá espacio para acostarse a dormir un rato?” preguntó J. “Podríamos verlo de mas cerca” fueron las palabras de P. En ese momento se miraron entre sí y con unánime movimiento de cabezas asintieron.

La noche era fría, con la respiración se exhalaba ese vaporcito dibujado de invierno. Los cuellos recubiertos de bufandas, las manos en los bolsillos. Los acompañaba la música del silbido de J. Y el ruido a noche. La plaza no estaba muy lejos, con poco caminar estarían ahí.

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